miércoles, 23 de junio de 2010

De la palabra artesana al texto hipermedial

Imágenes en la novela "La leye del Amor" de Laura Esquivel


Profesor: Antonio Quintana Ramírez
aquintana21@gmail.com

RESUMEN
En este documento se hace una reflexión sobre la reconfiguración del texto, el surgimiento de nuevas formas de narrar y la modificación de los papeles del escritor y el lector, como producto de los desarrollos tecnológicos. Se aborda la discusión de los conceptos de multimedia, hipertexto e hipermedia en el marco de las tecnologías de la información y se plantea como un nuevo espacio de investigación en el campo escolar y en particular en los procesos de formación en lectoescritura. Como ejemplificación se hace referencia a la investigación Ambientes Educativos Hipertextuales, en la cual docentes y estudiantes de educación básica secundaría, han tenido la oportunidad de ser productores de composiciones hipertextuales haciendo uso del potencial actual de los sistemas informáticos.


Desarrollo tecnológico y escritura

Como lo expresa Walter Ong (1987), con la escritura se originaron muchas de las características del pensamiento y la expresión dentro de la literatura, la filosofía y la ciencia. La escritura es por tanto la producción humana más incidente en la construcción de la cultura contemporánea y tal como las demás manifestaciones tecnológicas hace parte de la urdimbre de elaboraciones del hombre que configuran un todo sistémico. La referencia a sistema tecnológico tiene que ver con las múltiples interrelaciones que se dan entre y al interior de los instrumentos tecnológicos. La escritura encuentra en otras manifestaciones de la tecnología un espacio para el redimensionamiento de sus posibilidades comunicativas. Es así como el desarrollo de la imprenta consolidó el paso de la cultura oral a la cultura impresa “reordenando toda la sociedad y reestructurando las letras más que meramente modificándolas” (KERNAN, 1987, citado por LANDOW, 1995, pág. 46).

La Literatura hizo de la imprenta su mediador en la construcción de narrativas más universales, esto soportado en la idea de la aparición de un auditorio universal. Letra a letra, signo a signo, palabra a palabra, frase a frase, se armaban cuidadosamente, en la artesanía más elaborada, los textos que transformarían nuestra visión del universo y por supuesto de nosotros mismos. La adimensionalidad de la palabra había dado el salto hacia las dos dimensiones del impreso y multiplicaba las opciones de compartir las representaciones del mundo.

Fanuel Díaz (1993) hace una reflexión en la cual destaca cómo este encuentro del texto con la imprenta adolece en sus primeras expresiones, por restricciones técnicas, de la posibilidad de integrar a la imagen como parte de las narrativas. Ya en el siglo VII Gregorio Magno pregonaba la importancia del uso de la imagen como alternativa comunicativa y si se quiere de dominación ideológica de los analfabetas: “Por eso se utiliza la pintura en las iglesias, de manera que aquellos que no saben leer, lean viendo sobre las paredes, por lo menos, las cosas que no pueden leer en los códices”.

En el renacimiento se desarrolla la perspectiva como técnica del dibujo y la pintura que logra la materialización de la representación tridimensional. Se hace posible la representación gráfica del mundo tal como lo percibimos. La tridimensionalidad toma lugar en la superficie bidimensional del papel o del lienzo, de esta manera hay un acercamiento entre la representación mental que hacemos del entorno y su representación en imagen. La adimensionalidad de la palabra parece encontrar un aliado capaz de representar las tres dimensiones. Sin embargo, la imprenta aunque logra una mayor difusión no tiene aun la capacidad tecnológica para usar la imagen como parte de los contenidos de los libros y en general del material reproducido.

En 1796 Alois Senefelder abre la posibilidad de integrar la imagen al texto al inventar la litografía, pero es tan solo a finales del siglo XIX cuando se acentúa el uso de la ilustración en el texto gracias a los adelantos técnicos en la reproducción. Aunque en nuestros días se reconoce el uso de la ilustración como componente fundamental de los textos dirigidos a los niños, en principio el público infantil no era el objetivo de las ilustraciones en los libros.

De esta manera, los adelantos en las tecnologías de la impresión permiten que el leguaje no verbal se integre a la palabra para multiplicar las posibilidades de la comunicación en materiales cada vez más accesibles a un mayor número de personas.

El libro sigue evolucionando de la mano de los logros en la tecnología de la reproducción y en el siglo XX aparecen y se popularizan los llamados picture book concept, que son aquellos libros en los cuales la ilustración mantiene un dominio de espacio sobre el texto, estableciéndose una interrelación de manera que el texto no podría ser comprendido sin las imágenes y viceversa. De esta manera la imagen gana en autonomía dentro de la narración. Sin embargo, se mantiene la proliferación de libros ilustrados en los cuales la imagen es tan sólo un elemento que atrae la lectura más por decorativo que por su carácter narrativo al interior de la historia.

Los comienzos del siglo XX traerían otro desarrollo tecnológico de gran influencia en el texto escrito y más concretamente en la literatura. El cine, que soporta la narración en la imagen (en principio muda) y en estrechos límites de tiempo, origina nuevas formas de construcción de los relatos. Surgen las narraciones múltiples y la proliferación de episodios en el relato. La necesidad de utilizar nuevos conceptos del manejo del tiempo hacen que el cine cree alternativas en el tratamiento de la temporalidad y este es considerado como uno de los aportes de mayor significación para la literatura ya que plantea una nueva forma de entender la sucesión de los acontecimientos.

Fanuel Díaz comenta cómo el cine mudo afecta notoriamente la ilustración al permitir su independización del texto, al organizarse sintagmáticamente dando paso al nacimiento de la tira cómica. Los personajes adquieren voz (counterpoint) en las historietas mediante los globos o bocadillos y paralelamente aparece el cine hablado. El lexipictograma o viñeta se consolida como la unidad de narración en la cual la imagen cuenta las acciones y situaciones de los personajes. De igual manera el manejo de la imagen en la ilustración ha sido influenciado por otro desarrollo tecnológico, la televisión, especialmente por los logros de impacto de ésta desde los comerciales en que en períodos breves de tiempo se maneja una gran cantidad de imágenes que implican su rápida sucesión y el manejo del color como elementos atractivos.

El cine crea su propio discurso que impacta más allá de la dimensión fílmica. La ilustración hace uso de los recursos del cine para hacer cada vez más autónoma la narrativa a partir de imágenes. De esta manera la ilustración hace suyos recursos tales como la secuencia, los planos, los acercamientos, el campo y el fuera de campo, la visión subjetiva, el travelling, la angulación y por supuesto la perspectiva, más conocida como la profundidad de campo, para generar alternativas narrativas que enriquecen el texto .

Desde la literatura, aunque no es frecuente el uso de imágenes como parte de la narrativa, vale la pena destacar las obras dirigidas a niños y jóvenes que usan con profusión la imagen más allá de la ilustración, asignándole un papel de autonomía e interacción con el texto escrito. Laura Esquivel en su novela la ley del amor utiliza el recurso de la imagen como elemento integrante de la narrativa, enriquecida con elementos propios del discurso fílmico, de igual manera integra componentes de audio propuestos como fondos de la lectura e incluso como dispositivo de interacción cuando propone al lector danzar en determinado aparte de la narración al ritmo de una melodía en particular. Esta interacción de medios provoca en el lector sensaciones inalcanzables con la desnudez del texto escrito. Podríamos decir que es una propuesta literaria de carácter multimedial. ver Imágenes en la novela "la ley del amor" de Laura Esquivel

En la secuencia de imágenes se puede apreciar el manejo de planos (general, medio, de detalle), movimientos de lente (zoom in/out), posición del observador (contrapicado y picado) y movimiento de la horizontal. Adicionalmente, mientras se lee la imagen, se escucha un segmento de la opera madame buterflay, enriquecida con sonidos incidentales. Cada uno de estos elementos configuran una intencionalidad comunicativa integrada al texto escrito. Allí donde la palabra no puede llegar está la imagen y el audio complementando una unidad narrativa interdependiente.

Finalmente, están los desarrollos en las nuevas tecnologías de la información que han permitido que la escritura y la lectura encuentren espacios insospechados de exploración. Propio de los adelantos informáticos es el carácter hipertextual-hipermedial de la información procesada en el medio electrónico.

El surgimiento de la escritura hipermedial caracterizada por la interacción de diversas formas de información que componen un hiperdocumento , y que por tanto debe poseer coherencia local en cada uno de sus componentes y global en su estructura general, nos hace mirar hacia las nuevas características del pensamiento y el impacto cultural que emergerá como producto del uso de esta nueva manera de comunicarnos, en la empresa humana de interpretar y construir la <>, la <>, el <> (BARRET, 1995). Como concluye LANDOW (1995, pág. 250): “Lo extraño, lo novedoso y lo distinto del entorno hipertextual nos permite, por muy breve y torpemente que sea, descentrar muchos de los supuestos de nuestra cultura acerca de la lectura, la escritura, la autoría y la creatividad.”

Respecto a la reconfiguración del texto, el autor y la narrativa misma, Rodríguez (2000) retomando a Landow y a Kernan, describe genéricamente cuáles son estos cambios. Los nuevos modos de argumentación, la destrucción de la noción de unicidad del texto, la aparición de la multisecuencialidad, la negación de la noción de univocidad, la no categorización del texto entre lo principal y lo marginal, dan cuenta de algunas de las modificaciones que imprime el hipertexto al texto. De otro lado el autor pierde los linderos o límites frente al lector ya que éste es potencialmente un escritor capaz de participar en la construcción del texto, la deconstrucción de la figura de la personalidad que ya no se encontraría en el hipertexto, la desintegración de la voz centrada en el pensamiento contemplativo y finalmente el surgimiento de la autoría múltiple, permiten hablar de un nuevo tipo de autor. En tercer lugar se abre la posibilidad de configurar nuevos géneros o tipos literarios soportados en la multilinealidad del hipertexto. Estos géneros tienen origen en la literatura que buscaba alternativas a la linealidad y que encuentran en la tecnología hipertextual e hipermedial herramientas y espacios de construcción y exploración no solo más apropiados sino con posibilidades inimaginadas. Y es aquí, en este medio, en que la imagen, el audio, el video y el texto encuentran un medio para integrar sus potencialidades comunicativas individuales en cuerpos más complejos y enriquecidos para los cuales las reglas de producción también están en construcción. Surge la posibilidad de las tramas multidimensionales e historias sin límites en sus finales. El concepto de estructura narrativa abre paso al de estructura de estructuras. El nexo o enlace entre opciones se hace más importante que el comienzo y el final. El lector se convierte en el constructor del sentido del texto que no está impuesto previamente.

Estas son algunas de las promesas y “riesgos” que expone la tecnología hipertextual y que abre un sin número de interrogantes desde la literatura, la tecnología misma y para nosotros los docentes desde la pedagogía. Las nuevas maneras de narrar plantean retos para el trabajo escolar que pueden en principio centrarse en el impacto del uso de la hipermedia en las competencias lectoescritoras y su reconfiguración a la luz de las posibilidades de un nuevo tipo de texto.



Referencias Bibliograficas

BARRET, Edward. (compilador). Medios contextuales en la práctica cultural. ed. Paidos. Barcelona. 1995

DELGADO, Maritza Angélica y QUINTANA, Antonio. El hipertexto: las otras rutas del juego. Inédito. Bogotá. 1996.

DIAZ, Fanuel. Uso del lenguaje cinematográfico en la ilustración de libros para niños. I simposio taller internacional de literatura infantil y medios de comunicación. Fundación cultural Susaeta.1993

ESQUIVEL, Laura. la ley del amor. Ed. grijalbo. 1995.

FIDEIRO, Janeth. A grand Vision. En: Byte, octubre, 1988. p.237.

FREINET, Celestin. Técnicas Freinet de la escuela moderna. Ed. Siglo XXI.,25ª. Ed. Bogotá, 1990.

_______________, El diario escolar. Ed. Laia. Barcelona. 1974. Título original Le journal scolaire. 1967.

HAYES, J. R. , FLOWER, L. Identifying the organization of writing processes. 1980 In L.W.Gregg and E. Steinberg . eds. Cognitive process in writing. Hillsdale NY. Erlbaum and Associates.

JONASSEN, David. Principios de Hipertexto en el diseño de cursos y textos. En: Educational Psychologist, 21(4).ps.269-292. Tr. Monroy Betty. Universidad Pedagógica Nacional. Documento de trabajo para la Maestria en Tecnologías de la información, Bogotá 1994.

LANDOW, G. Hipertexto: la convergencia entre la teoría crítica contemporánea y la tecnología. Ed. Paidós, Barcelona, 1995.

NELSON, Theodor H. Managing Immense Storage. Project Xanadu provides a model for the possible future of mass storage. En: Byte, january 1988. ps.225 - 238.

ONG, Walter. Oralidad y escritura. 1987

QUINTANA, Antonio, OTÁLORA, Nelson, MARIN, Myriam. La formación en ambientes productivos. Bogotá (1997), inédito.

RODRÍGUEZ, Jaime Alejandro, (1999), Hipertexto y literatura, Pontificia Universidad Javeriana, 171 p., Bogotá. 2000.

RUEDA, Rocio y QUITANA Antonio. Ambientes Educativos Hipertextuales: modelos de uso en procesos de enseñanza aprendizaje. Universidad Central, Universidad Distrital Francisco José de Caldas, IDEP. Bogotá, 2000.

THURING, Manfred. HANNEMANN, Jorg y HAAKE, Jorg. publicado en Communications of the ACM, Volumen38, Numer 8, August 57-58 (1997).

Computadores portátiles e internet en el aula: una nueva experiencia para los docentes

Ponencia Presentada en el 9 congreso colombiano de informática Educativa realizado en Barranquilla Colombia en 2008.

Antonio Quintana Ramírez; Andrés Castellanos Melo
aquintana21@gmail.com ; andrescaste@gmail.com
Universidad Distrital Francisco José de Caldas

Resumen
Durante 2007 en el Municipio del Meta Castilla la Nueva el equipo de investigación Didáctica de la Tecnología, DIDACTEC, de la Universidad Distrital FJC, desarrolló, en convenio con el Municipio y con Computadores Para Educar, un proyecto en el cual se incorporó el uso de computadores portátiles e Internet con estudiantes de primero a quinto de la escuela Rural Violetas y con los grados sextos de la IE Castilla la Nueva.

En este contexto, se presenta en esta ponencia una mirada rápida a la experiencia de los docentes, en primer lugar como una aproximación a sus expectativas, preocupaciones y reflexiones y en segundo lugar se expone la caracterización de los roles de estos al asumir el reto de incorporar a su cotidianidad el uso pedagógico de estas tecnologías.



1. NUEVOS ENCUENTROS: ENTRE LA TECNOLOGÍA DEL CUADERNO Y EL COMPUTADOR PORTÁTIL.

“La escritura, la imprenta y la computadora son, todas ellas, formas de tencnologizar la palabra”
Walter Ong

En el proyecto realizado en Castilla la Nueva emergió como una de las reflexiones reiterativas, sobre el uso de los computadores portátiles, su relación con el uso de la tecnología de la escritura, que en la escuela tiene en el cuaderno a uno de sus dispositivos de uso más recurrentes. Con la tecnología digital cuyo soporte, el computador, el portátil para el caso de esta experiencia, se inicia un proceso de “atemperamiento” en la cotidianidad de maestros y estudiantes.

El uso de las nuevas tecnologías aunque potencialmente podrían reemplazar buena parte de lo que se hace con las precedentes amerita de un proceso durante el cual conviven unas y otras compartiendo y la mayoría de casos, en la que podemos denominar una etapa de apropiación, duplicando tareas que se hacen primero usando la tecnología de la escritura y posteriormente se “pasan” al formato digital.

Prof. “yo no tengo en qué anotar, me esperan traigo algo en qué hacerlo', el formador le dice que no es necesario, ya que puede crear un archivo en word para escribir las anotaciones del día, ella accede a hacerlo”.(Diario de campo)

De otra parte, la caracterización particular de las tecnologías de la escritura, la imprenta y el computador más que rupturas responden a continuidades, si se quiere a la profundización de la construcción y consolidación de espacios de representación, narración, argumentación, comunicación, en suma al redimensionamiento de la palabra en tanto apariencias y posibilidades. “En cierto modo, de las tres tecnologías, la escritura es la más radical. Inició lo que la imprenta y las computadoras sólo continúan: la reducción del sonido dinámico al espacio inmóvil; la separación de la palabra del presente vivo, el único lugar en que pueden existir las palabras habladas” (ONG, 1994:84)

Este transito implica una apropiación progresiva del conocimiento, manejo y diversidad de usos de la nueva tecnología en cuanto herramienta que tiene maneras distintas de ser operada con relación a la tecnología que le precede y también nuevas posibilidades. El conocer estos modos de operar y las nuevas posibilidades no bastan para hacer el paso de una a otra tecnología, es necesario su utilización recurrente, su apropiación, y la generación de hábitos que poco a poco deslizan el fiel de la balanza hacia las nuevas tecnologías. Este desplazamiento tampoco implica, necesariamente, la desaparición de la tecnología previa más si un uso diferenciado de las dos tecnologías. “La mayoría de los autores reconocen no una lógica evolucionista, sino una lógica de etapas que se superponen o acumulan: Lévy habla de la sucesión <>; Debray de la secuencia <>; Poster identifica tres modos de información a los que denomina <>. Pero todos ellos conciben el proceso no como simple sucesión de estadios en el que un medio pasa a sustituir a otro, sino como un procedimiento de superposición…” (VOUILLAMOZ, 2000:22)

La profesora dice:”el chat también está en el aula de forma diferente”…, prosigue su intervención diciendo “los estudiantes ya hacen uso de esa herramienta desde hace tiempo, lo único que ha cambiado es la modalidad puesto que los estudiantes lo realizaban por medio de papelitos” (Diario de campo)
Pero quizá más que la diferenciación y optimización del uso de las tecnologías, el potencial de uso de las nuevas tecnologías de la palabra, como las denomina Walter Ong, se ubica en las transformaciones que este nuevo recurso conlleva para los individuos, “Las tecnologías no son sólo recursos externos, sino también transformaciones interiores de la conciencia, y mucho más cuando afectan la palabra” (ONG, 1994:85). Por supuesto que tales transformaciones no operan como artilugio, ameritan usos y apropiaciones que se incorporen a las cotidianidades, necesidades y expectativas de los usuarios y permanezcan y se dinamicen en el tiempo, en este sentido es razonable pensar que las generaciones más jóvenes serían las más “favorecidas” por tales evoluciones y su observación amerita de seguimientos, incluso generacionales, aunque haya referencias puntuales que nos muestran indicios en esta dirección.

Profesor: “El niño escribe continuamente en un aula virtual en cambio en el aula normal no”, pone un ejemplo de un estudiante de un colegio que utiliza el aula; el comportamiento tímido de éste estudiante arrojaba resultados académicos muy bajos pero con su participación en el aula cambió su papel totalmente convirtiéndose en uno de los mejores. (Diario de campo)

Sin duda un elemento distintivo de la vida escolar es el cuaderno, en él y por él transitan los registros de profesores, estudiantes y de la institución misma. En ellos se plasman y representan las informaciones temáticas, las tareas, las notas y apuntes, algunas observaciones o revisiones del maestro, las ideas y percepciones y hasta los afectos de los niños y niñas. También es personal e intransferible, es íntimo, es un recurso para estudiar, repasar, jugar, elucubrar y hasta soñar. En suma el cuaderno es la bitácora de navegación por el mundo de la escuela.

Siendo esto, y quizás mucho más, el pensar que puede ser reemplazado nos hace pensar en la relevancia y caracterización de aquello que lo reemplazará, surgen interrogantes ¿cómo se personalizará?, ¿cómo se caracterizarán los registros?, ¿qué nuevos sueños emergerán entre muñequitos, corazones, chats, correos electrónicos?, ¿las animaciones hoja a hoja serán reemplazadas por la edición on line?, ¿la comunicación en el papelito robado a cualquier hoja del cuaderno será traslapado por mensajes emergentes con ICQ, Skype o Messenger?, preguntas sencillamente fascinantes por que sus respuestas nos mostrarán el semblante de la escuela que está en gestación.

Estas ideas previas sirven como contexto de la reflexión que las palabras de los docentes nos provocan. La llegada del portátil a las manos de los estudiantes está, por decirlo menos, “desplazando”, en el imaginario de los profesores, al objeto más simbólico de la escuela, el cuaderno. Una de las percepciones de éstos se refiere a las reacciones como el eventual “asombro” y las nuevas dinámicas que el nuevo cuaderno generará en padres, niños, docentes y familia. Por supuesto el reconocer la magnitud de la novedad hace pensar a algunos en el impacto regional y nacional de lo que en Castilla está sucediendo y lo que aun está por venir.

Prof. “pienso que con esto, nosotros nos estamos adelantando a la educación del país en muchísimos años, yo todavía no logro, tengo así en blanco y negro la imagen, pero no logro como aterrizarla y pararme frente a mi colegio y ver a los niños de sexto grado no con la maleta de cuadernos y más cosas, sino con un par de cuadernos y un portátil”. (Entrevista)
Un reto y un gran cambio para los profes: “Eso es como peinarse uno, antes de poner la billetera en el bolso hay que llevar, empacar el portátil”.

Los docentes expresan como uno de los cambios más significativos, de la llegada de los portátiles, la labor y el compromiso de los docentes. La necesidad de repensar sus prácticas, de generar ideas, de explorar posibilidades, de buscar recursos, de probar alternativas, estas entre muchas de las expectativas que se han generado. La percepción común es que si bien ha sido una gran oportunidad y de alguna manera un privilegio lo que llegó de la mano de los aparatos fue un gran reto para los docentes desde el cual se irá gestando una nueva cultura en la escuela, de esta magnitud es el impacto que se espera logre el uso de los computadores portátiles a través del tiempo, la experiencia, con seis meses de entregados los computadores, recién comienza. Así como es una ventaja portar la información y la conectividad, como otros “artículos” de uso personal, también se está “cargando” (de la jerga informática) con nuevas exigencias, compromisos, actividades, costumbres, ritos, prácticas…

Prof.”…Claro eso es como peinarse uno, antes de poner la billetera en el bolso hay que llevar… empacar el portátil”. (Entrevista)

El tener los portátiles con sus posibilidades de acceso a la información tanto la generada por los usuarios mismos como la disponible en la red, la portabilidad de los equipos, para el caso de los niños y niñas, a su lugar de residencia y las nuevas alternativas comunicativas, entre otras situaciones, son vistas como una gran oportunidad que a la vez genera tensiones frente a los nuevos “riesgos” que han tenido que enfrentar profesores, padres de familia y por supuesto los mismos niños. Los docentes hacen alusión a algunos de ellos: “si bien la información podemos disponerla en cualquier momento se pierden algunos linderos temporales de las actividades, el acceso a información potencialmente perjudicial para niños y niñas tales como las páginas de contenido sexual, fanatismo y satanismo y el posible contacto comunicativo con desconocidos a través de la red”. Otra tensión se dio entre la ventaja de tener el portátil en sus casas y los riesgos de pérdida o daño que allí se pueden dar y las implicaciones económicas que esto implicaría para las familias que en general son de bajos recursos. Es necesario destacar en este punto que en esta experiencia el nivel de daño por vandalismo fue cero al igual que el de pérdidas en los equipos de los estudiantes, tan solo el computador de una docente se extravió.

Prof. “otro contra podría ser el hecho de que los niños al igual que muchos de nosotros los maestros le tenemos como miedo a esa herramienta, entonces no lo oprimamos aquí porque de pronto se nos daña, no le metamos la mano por allí porque se nos daña y que se hace cuando se daña, a quién recurrimos, a quién le decimos, será que nos toca del bolsillo”. (Entrevista)

De otra parte, se previeron posibles dificultades tales como la violencia y la delincuencia que la tenencia de los portátiles pudiese generar en tanto no son todos los niños y jóvenes del municipio y sus veredas quienes han tenido acceso a un bien que se reconoce valioso tanto económicamente como por sus posibilidades de uso. Por supuesto estas nuevas posibles circunstancias hicieron pensar en el rol de maestros y padres en tanto “vigilantes” del buen uso y de la preservación de los equipos. Afortunadamente tampoco se presentaron estas circunstancias.

Prof. “tenemos que pensar que de pronto de alguna manera se crezca la delincuencia porque se dediquen a robarse los portátiles de los niños, porque son de grado sexto y séptimo y son pequeños. ¿Será que somos capaces de hacer que los niños que tengan su portátil lo cuiden cómo debe ser? ¿Será que en el desplazamiento de los buses, que los transporta de la zona rural al pueblo, a la institución, se sabrán comportar de tal manera que no se convierta de pronto un portátil en objeto de agresión para un compañero?”. (Entrevista)

Un aula que se redimensiona: “Casi nos volvemos locos todos los profesores, no hallábamos que hacer”

Es sin duda al momento de preguntarse por el ¿qué hacer con los computadores portátiles? cuando surgen las mayores expectativas e inquietudes, en tanto es allí, en las actividades, en las que se ponen en juego los planteamientos teóricos y en las que los proyectos de aula se concretan.

Otras reflexiones de los docentes han tenido que ver con las capacidades y actitudes a desarrollar producto de las características de las nuevas actividades que se incorporaron al quehacer escolar y que pasan primero por la toma de conciencia de los docentes, que implican de su parte una mayor dedicación para el aprovechamiento de tales características y que configuran de manera particular las actividades tradicionales de la escuela y que también implican retos y cambios en los estudiantes en su compromiso no solo de cuidados con el equipo sino con las actividades que se derivan de este proyecto.

A manera de ejemplo las tareas o consultas que son actividades que hacen parte de la cotidianidad de la escuela de hoy han debido ser pensadas de manera distinta, ya no se trata de “mandar” a hacer una actividad que se resuelva por la vía del busque, corte, pegue e imprima. Se abre la posibilidad e imperante necesidad para el desarrollo de habilidades en la búsqueda, selección, uso y preferiblemente producción de información.

Prof. “es decir nosotros tenemos que hacer unos cambios del proceso enseñanza-aprendizaje que estamos haciendo hasta el momento, tenemos que adecuarnos a esos computadores, tenemos que reeducar a los estudiantes sobre algunas cosas que han venido haciendo manualmente como de memoria, como automáticamente, eso se tendrá que reevaluar”. (Entrevista)
De igual manera la cotidianidad de la actividad en el aula se ve trastocada no solo por las nuevas dinámicas generadas por los proyectos que los docentes ponen en juego con el uso de estas tecnologías sino por las circunstancias emergentes al disponer de equipos para cada estudiante y de conectividad a Internet, la siguiente expresión de una profesora es elocuente al respecto:

Prof. “..después de que ellos los prenden ya no le ponen más cuidado a usted, y mire a ver como hace para completar, como hace para que cuarenta chicos, con cuarenta computadores le pongan cuidado a uno después de que ya lo han prendido, por que ellos querrán entrar a su jueguito, o mostrar a su amiguito el jueguito que metió, o buscar la música que más le gusta, por que eso había música por todo lado y de todas las formas y todas (sic), entonces eso hace parte como decir bueno yo tengo que organizarme saber en qué momento doy la instrucción, en qué momento lo prenden, qué deben hacer, cómo controlo la parte de que no me jueguen o que no estén en internet o que no hagan esto o que no hagan lo otro, esa sería una de las principales consejos que se le da a un docente que vaya a iniciar un trabajo como este, de lo contrario…” (Entrevista)
2. SOBRE LOS ROLES DE LOS DOCENTES
“Nunca como ahora la función de la escuela y los maestros ha resultado más imprescindible para la formación integral de los futuros ciudadanos y trabajadores. La irrupción de las nuevas tecnologías plantea el desafío de transformar el papel de la escuela y los maestros, pero de ninguna manera significa su desaparición”
Daniel Filmus


El Diccionario de la Real Academia Española define la palabra rol así: “Papel, función que alguien o algo cumple” . Y si nos detenemos en la palabra función, encontramos que se trata de una “tarea que corresponde realizar a una institución o entidad, o a sus órganos o personas”. El uso de la palabra también se ha extendido al campo de las Ciencias Sociales. En sociología, por ejemplo, se habla de Rol social, entendido “como serie de patrones esperados de conducta atribuidos a quien ocupa una posición dada en una unidad social, es decir, el papel desempeñado por las personas en la sociedad” .

En este contexto, al principio hablábamos de unas tendencias o intenciones de uso del computador y la internet que se perfilaban sobre todo en directivos docentes y profesores. Para ese primer abordaje, se tomó como referente teórico las posturas dicotómicas presentadas por Umberto Eco (1993) en su obra Apocalípticos e Integrados, frente al encuentro e interacción de los sujetos con los medios masivos de comunicación y con la cultura de masas. Al advertir que informes y análisis recientes sobre el papel y la incorporación de las TIC en las sociedades modernas volvían sobre el planteamiento original de Eco, consideramos pertinente tomarlo como un primer abordaje de nuestra pregunta sobre roles.

En efecto, aún siguen estando a un extremo de la discusión los apocalípticos, aquellos que consideran que las TIC “… pueden llegar a representar una amenaza: más facilidad de control de nuestra vida privada, peligro de que mucha gente se quede en el camino (analfabetismo informacional, deficiencias en la accesibilidad), etc.” Y en el otro, los integrados, aquellos que consideran a las TIC como una posibilidad importante de “… mejorar nuestra vida diaria (trabajo, relaciones con la Administración, mejor gestión del tiempo libre gracias a la posibilidad de poder comprar desde casa, etc.)” (LEYVA, 2003).

Huergo y Fernández (1999), hablan de dos grandes perspectivas en cuanto a la incorporación de tecnología en la enseñanza. Una, la perspectiva tecnófila que encuentra en dicha incorporación “… las soluciones para los problemas de la educación y los sistemas educativos (en especial en América Latina)”, y dos, la perspectiva tecnófoba, que, por el contrario, rechaza tal incorporación “… por razones a veces cercanas al esencialismo (para mantener la centralidad en la palabra y las relaciones interpersonales) y otras de corte cultural (en el orden del romanticismo: como salvaguarda de la identidad cultural)” (ibid:56)

En el caso de Castilla la nueva, merced a la información recolectada en diarios de campo, grupos de discusión y archivos de historiales y Favoritos, se amplió el espectro de roles que asumen los actores escolares del Municipio frente al uso y apropiación del computador portátil y la internet. Así, además del rol integrado, se encontraron posturas, actitudes y funciones asociadas a los roles activo, indiferente y reactivo. Y en cuanto al rol apocalíptico, no se halló información relevante en el material analizado, toda vez que buena parte de los actores escolares de Castilla la Nueva no ven en las TIC una amenaza a la sociedad de la cual hacen parte, ni consideran, en líneas generales, que su uso y apropiación pueda deshumanizar a las personas o inducirlas al consentimiento sobre contenidos mediáticos y culturales “de una manera predeterminada.” (Marafiotti. 2001:101). Por el contrario, y como se afirmó en su momento, varios de los actores escolares entrevistados a lo largo del proceso asocian las TIC con conceptos de progreso, desarrollo y bienestar.

El Integrado o el uso del computador portátil e internet asociado al bienestar y a la utilidad.

El integrado es aquel que ve de manera positiva la incorporación de los medios de comunicación en la sociedad de masas. En este caso, el integrado ve como una posibilidad concreta de desarrollo y de bienestar la integración de las TIC en los procesos sociales, económicos, culturales y políticos.

Una primera postura del mismo, hallada en diarios de campo o breves narraciones elaboradas por los docentes de la Escuela Violetas y el colegio Castilla la Nueva, es la que tiene que ver con un pensamiento acrítico frente a la implementación y uso de la tecnología, en tanto la considera buena, útil, eficaz y necesaria per se.

“Me siento afortunada, pues los compañeros que conocen de computadores me dijeron que es uno de los más nuevos. Por supuesto que yo me las creo todas y así será, uno de los mejores”. (Comentario de una docente)

Esta manera de entender la tecnología, de definirla, está relacionada con lo que Carlos Osorio (2002) denomina el enfoque instrumental o artefactual. Tal enfoque consiste en considerar que la tecnología se compone sólo de herramientas o máquinas construidas para diversas tareas y trabajos. Al mismo tiempo, dichos artefactos son el “… resultado del conocimiento técnico, bien sea que se trate de técnicas empíricas, en el caso de los artefactos artesanales, como de tecnologías que usan la ciencia, en el caso de los artefactos industriales” (Quintanilla, citado por Osorio, op.cit). O en palabras de algunos docentes:

“Prof: Yo tengo la idea de que la tecnología es aplicar el conocimiento para la construcción de algo. […] La tecnología da el conocimiento para finalmente satisfacer necesidades”. (Grupo de discusión docentes)

El enfoque artefactual implica a su vez, según Osorio, una mirada sobre el ser humano en la que éste es influido por la máquina en diversas dimensiones de su vida: social, laboral, privada y psicológica. Tal consideración sobre la relación ser humano-máquina en la vida cotidiana es compartida por algunos de los docentes de la institución Castilla la Nueva. Y muy pocas veces es vista de manera pesimista, esto es, apocalíptica. Asimismo, desde la concepción artefactual o instrumentista, se tiende a creer que la tecnología empieza y termina en los aparatos, es decir, que no hay unas elaboraciones sociales, culturales y políticas previas al diseño y elaboración del artefacto, lo cual para Osorio resulta peligroso, pues al mismo tiempo lleva a creer que sólo aquellos agentes sociales próximos al proceso de diseño y creación de artefactos, esto es, científicos, ingenieros y expertos, pueden decidir qué es, tecnológicamente hablando, “correcto y objetivo” para toda una comunidad. Y dos, desde esa neutralidad que en apariencia caracteriza a la máquina, se la puede llegar a alejar del “entramado social” desde el que fue pensada y creada, lo que a su vez puede llevar a creer que la máquina sólo responde a criterios de utilidad y eficacia, y cualquier tipo de uso que se haga de ella, bueno o malo, es responsabilidad de la sociedad.

Esta noción sobre la tecnología, desde luego implica una manera de apropiar y de usar los artefactos (como el computador portátil y la internet) a partir del cual algunos actores escolares asumen un papel confirmatorio de sus bondades y terminan muchas veces por animar a otros a acogerla sin ningún tipo de crítica. En términos de Mattelart , este papel o postura integrada tiene que ver con “el anudamiento mítico y utópico (también instituyente) entre las redes tecnológicas y la democracia directa… o entre la tecnología y un mundo mejor”. Y es que “a través de sus estudios, Mattelart muestra cómo existe un significado “preferente” de la tecnología, que es el que religa (y este término utilizado con su carga “religiosa”, o ilusoria) la técnica con la felicidad”

Dentro de ese ligar la tecnología con la felicidad, habría una segunda postura que, al igual que la primera, reconoce las bondades de estas expresiones tecnológicas, pero no las considera útiles per se, sino que las supone una herramienta útil para facilitar la actividad humana (en este caso, la educación), hacerla más ágil, completa y eficaz. Otros actores escolares han ido más allá en su manera de asumir ese rol integrador, pues expresan o actúan consecuentemente con la idea de que la introducción de las TIC en la escuela produce un cambio positivo en su quehacer diario y con el tiempo transformará la educación en el municipio. Dichos cambios, a veces, demandan esfuerzos, o son motivo de angustias y dudas, pero, justamente por ello, pueden repercutir de modo positivo en las maneras como la comunidad percibe y se representa el mundo, es decir, en la cultura.

“En estos días, trabajando con el portátil, me he sentido muy bien, ya que estoy aprendiendo muchas cosas que me sirven para mi labor docente. Lógicamente que todo lo nuevo trae un poco de angustia, pero pienso que a través de la práctica continua poco a poco se van superando las dudas y dificultades”. (Comentario escrito de una docente)

El integrado, entonces, es aquel que asume la tecnología desde ese significado preferente, vinculando la llegada o incorporación de aparatos y expresiones tecnológicas con el progreso y, por extensión, con un mundo mejor. No se pregunta por las intencionalidades humanas que hay detrás del diseño y uso de la tecnología porque asume que éstas son loables, democráticas, incluso, esperanzadoras. Deja en manos de otros, como se ha dicho, la explicación sobre “el tipo de dinámicas sociales, negociaciones, interpretaciones y juegos de poder que intervienen en la realización, configuración y construcción social de las tecnologías.” (RUEDA y QUINTANA, 2004:42)

El Activo: un tímido preguntarse por el para qué de la tecnología.

Dentro del presente estudio, reconocemos el rol activo como propio de quien muestra interés, dedicación y, a veces, excesivo entusiasmo al momento de participar en las actividades de trabajo con computador portátil e internet y en la interacción con otros. Dentro de dicho rol pudimos establecer tres modos de desempeño: el primero es por incitación o invitación de otros; el segundo, está asociado al activismo en términos escolares y el tercero se ejerce desde un ánimo orientador y colaborador.

El rol activo por invitación

En este primer caso, el rol activo no aflora por iniciativa propia del sujeto quien, por el contrario, no pocas veces aguarda ser invitado o incitado a participar. En este caso, el rol activo no emerge de modo claro y su puesta en escena tiene lugar cuando una autoridad o un par invoca o promueve la participación del sujeto a partir de una pregunta, o de pedirle que comparta sus conocimientos sobre un tema de estudio o discusión.

En otros casos, pese a la invitación del formador o docente a cargo, algunos estudiantes dudan y no se atreven a dar el primer paso. A menos que se aseguren de que lo que piensan hacer resulta correcto, adecuado para el profesor. O, en últimas, se busca su aprobación.

Luego si bien hay una participación de los estudiantes en esta clase de situaciones, poco o nada se considera su opinión o lo que ellos han logrado reflexionar sobre las actividades realizadas. Se trata de una invitación a la actividad per se, muchas veces asumida por el otro de manera tímida.
El rol activo asociado al activismo escolar

El segundo modo de desempeño está vinculado a una positiva e inmediata reacción hacia la actividad propuesta. Quien asume de este modo el rol activo suele prescindir de ese momento en que se planea o define el qué y el cómo de lo que se va a realizar. En este caso, el activo sencillamente se lanza a cumplir con un propósito, una meta, sin tener muy claro el camino que seguirá para alcanzarla.

Tal modo de desempeño del rol activo es resultado de lo que se denomina en términos pedagógicos “activismo” (no confundir con activismo político) y que consiste en una tendencia a proponer a los estudiantes, o al sujeto de la educación, diversas actividades, algunas de ellas muy llamativas, pero cuyo propósito no se comprende suficientemente.

Este actuar sin propósito claro, aquella “…creencia de que, en la medida en que se tenga mayor número de proyecto, mejor es la calidad de la educación de las instituciones escolares” (Rueda y Quintana, 2004: 120) desemboca en un hacer sin sentido que al multiplicarse en los actores escolares puede llevar a un “vaciamiento de sentido del mundo escolar” que deriva en “… una disminución drástica de la calidad de la educación”.

De manera que aunque parezca positiva la multiplicación del rol activo en procesos de incorporación de tecnología informática en la escuela, muchas veces a ésta se la sigue incorporando desde un “determinismo tecnológico”, cuando debería responder más a una racionalidad pedagógica (ibid:76).

El rol activo desde un ánimo orientador y colaborador

El ejercicio de comenzar a preguntarse por el qué y para qué del computador e internet, aparece en un tercer modo de desempeñar ese rol activo, y consiste en tratar de “poner todo junto” o en algunos casos, “combinar” lo que los actores escolares han visto en sus jornadas de formación con el equipo de la Universidad, con conocimientos y experiencias previos (algunas de ellas vividas fuera del aula). Para Johnson y Johnson (1999) tal combinación está relacionada con la habilidad de formulación en los procesos de aprendizaje cooperativo,

En relación más directa con el uso del computador y la internet, el rol activo alcanza a modificarse y convertirse en un rol colaborador o, si se quiere, orientador. Quien asume el rol activo desde un ánimo orientador, ingresa muy lentamente en un proceso de alfabetización respecto a la tecnología. Una alfabetización que, como diría Freire, consiste en aprender no sólo a leer palabras, sino en aprender a “leer el mundo” (citado por Papert 1995;24). Esto significa un cambio en la mirada, una mayor confianza en el uso de los aparatos tecnológicos (en este caso, el computador portátil) y la posibilidad de que los actores escolares apropien los conocimientos a los que acceden, pero además, que los compartan con el otro y lo ayuden también en ese cambio lento de la mirada.

El Rol Indiferente. ¿Resistiendo a la integración?

Como a veces ocurre en el ámbito educativo y en otras esferas de la vida social, el indiferente surge como aquel a quien poco o nada parece interesarle lo que pasa dentro de un espacio de intercambio de sentido y construcción social de conocimiento. Parece importarle poco lo que allí sucede o estar conforme con las cosas como están, y su manera de disentir de lo que se presenta como novedoso es ignorándolo, o haciendo resistencia desde una posición pasiva. Veamos cómo se presenta dicho rol en los docentes.

“Salvo tres profesores, ninguno toma notas de la exposición. En algunos de ellos se nota el cansancio y terminan dormidos, como es el caso de un profesor de ciencias. Otros profesores (ubicados en los computadores más cercanos a la entrada), parecen conversar en voz baja de otras cosas”. (Diario de campo)

En términos generales, y siguiendo los anteriores ejemplos, el rol indiferente se debe, en parte, a que “la tecnología, por cierto, aparece siempre como una ruptura con el mundo de la vida cotidiana.”(Vargas y Rueda, 1996:47). Y justamente por tratarse de una ruptura, su incorporación a la Escuela es lenta y no pocas veces conflictiva. Castro y Lluirá , apoyándose en Bramble, Mason y Berg, hablan de las siguientes fases de incorporación de la tecnología en el ámbito educativo: Familiarización, Aceptación, Entendimiento y Adaptación. La primera sucede cuando los sujetos saben que hay un nuevo elemento en su contexto cultural y apenas comienzan a conocerlo. La segunda, cuando se tiene la tecnología al alcance de la mano y se quiere saber más de ella para incorporarla a ciertos procesos. La tercera sucede cuando dicha tecnología es incorporada al cotidiano y de ella se hace sus primeras aplicaciones educativas. Y la última, ocurre cuando el sujeto incorpora la tecnología a un contexto particular de su interés.

El ejercicio del rol indiferente no significa sustraerse por completo al proceso de incorporación de la tecnología. Más bien se trata, en el caso de los docentes, de una resistencia a la integración, al uso de la tecnología, pues en este caso el indiferente supone que ella traerá cambios que amenazarán su permanencia y posición en la organización grupal de la cual hace parte, lo que aviva sus temores sobre el encuentro con el uso de dichos aparatos en su labor diaria (Ibid:21).

“Prof: La tecnología es muy buena, siempre y cuando esté al servicio del hombre… Y pienso lo que sucedió acá [en el municipio]: llegó la tecnología y de pronto no supimos manejar eso y hubo una invasión del espacio de clase”. (Grupo de Discusión Docentes).
De ahí que algunos profesores se sientan amenazados, cuando no frustrados, debido a una “falta de apoyo a sus necesidades completas” en la adopción de tecnologías como el computador y la internet” (ibid:21).

Por último, encontramos que en muy pocos casos el rol indiferente se ejerce, no directamente hacia el uso y apropiación del computador portátil y de internet, sino a pesar de ello. Es decir, no es que haya reservas directas hacia este tipo de tecnología, más bien se trata de ir a contravía o ignorar lo propuesto durante las sesiones de formación en el uso del computador e internet o de su incorporación a procesos educativos.

Rol reactivo: Una mirada desde las actitudes.

En los primeros análisis de esta categoría no se encontró información amplia que ejemplificara cómo los actores escolares asumen o esgrimen el rol reactivo. Sin embargo, en una mirada posterior a los diarios de campo, encontramos que en el aula de clase, durante las interacciones que establecen estudiantes y docentes directamente o a través del computador portátil, aparecen señales, rastros de dicho papel.

Teniendo en cuenta que este rol alude al actor escolar que por medio de sus comentarios o actos indispone a sus compañeros o el ambiente de formación, una primera manera de presentarse consiste en interrumpir (a partir de una acción o de pronunciarse en voz alta sobre algo que incomoda o molesta) o responsabilizar a otros por situaciones y resultados desfavorables durante las actividades de trabajo propuestas, muchas veces a causa de fallas técnicas.

“Gran parte de la sesión, dos profesores interactúan con el Blog creado en Blogspot por el primero de ellos, y el cual había recibido fuertes críticas por parte de las directivas docentes. Durante la sesión, se dedican a pronunciar frases en voz alta y con tono de reproche o mordacidad: “Ahora como ya no se puede escribir” o “¡Cuidado con lo que dice, no vaya a ser para problemas!” (Diario de campo)

Como habíamos afirmado en otro lugar, es poco común hablar en los estudios sociales sobre el rol reactivo. Entre otras cosas porque es difícil que una persona se mantenga permanentemente incomodando o provocando reacciones agresivas o negativas en las personas con que se relaciona. Más bien se habla es de un actitud reactiva. Aunque no es propósito de este estudio discurrir sobre el tema de la actitud, no está de más hablar brevemente sobre ella.

Siguiendo a Gagné (1987), la actitud, dentro de la Psicología de la Enseñanza-Aprendizaje, es “una capacidad que orienta el comportamiento de un alumno con respecto a un objeto o en presencia de una situación determinada y la define como un estado interno aprendido a través de experiencias personales y relacionales, que influye en las elecciones de acción personal hacia una categoría determinada de personas, objetos o acontecimientos” . Y de acuerdo con la Teoría de la Acción Razonada, la actitud tiene que ver con una respuesta “… consistentemente favorable o desfavorable con respecto a un objeto dado”. En otras palabras: “…los humanos hacen un uso sistemático de la información de la que disponen, de modo que antes de conducirse o no de cierto modo consideran las implicaciones de sus acciones usando la información a su disposición, hacen juicios, forman evaluaciones hasta llegar a una decisión” .

De este modo, y en forma muy esquemática, la actitud consta de tres componentes básicos: el afectivo, el cognoscitivo y el conductual. En el primero, el individuo reacciona ante el objeto y los atributos que este pueda tener con bastante intensidad. La actitud puede ser positiva (si hay una idea de aprecio) o negativa (si hay una idea de desprecio). En el segundo, está vinculado a “creencias estereotipos” y el conocimiento adquirido sobre el objeto desde una vivencia directa. Y el último componente, el conductual, “…describe el curso de la acción que podrá tomar el individuo respecto a la actitud” (ibid:17).

Así, son pocos los casos en que la actitud reactiva de algunos actores escolares estaría relacionada con los componentes afectivo y cognoscitivo, bajo el supuesto básico de “experiencias subjetivas internalizadas” (Sarabia 1992) , esto es, lo que el individuo en sí mismo experimenta y ante lo cual manifiesta una idea de aprecio o de desprecio.

“Hay una docente que siempre se está quejando de que se aburre cuando las cosas no le salen y se dispersa con gran facilidad, aunque vuelve a retomar las actividades y entrega todo lo que se le pide. Sin embargo, aunque se le trata de ayudar y parece entender todo, siempre se queja de algo cuando ella es la que tiene que realizarlo”. (Diario de campo)

Para algunos actores escolares su indisposición se cifra, básicamente, en el componente cognoscitivo, a partir de supuestos o ideas sobre el trabajo propuesto. Advierten que es voluminoso, complejo y fatigante recién lo han comenzado, cuando no sin haberlo emprendido. En otros casos, su indisposición se apoya en el hecho de considerar que no les corresponde hacer o intervenir en la actividad propuesta.

Otros docentes y estudiantes demuestran actitudes reactivas no tanto desde unas creencias o supuestos que asumen como suyas, sino desde lo que han vivido antes, esto es, a partir de la experiencia.

Por último, se advierte que el rol se asume en relación con el tercer componente mencionado (el conductual), en tanto los actores escolares se expresan o actúan motivados por decisiones externas, ajenas a ellos mismos. En el caso de los docentes de Castilla la Nueva, la motivación externa está relacionada, principalmente, con los ritmos y tiempos institucionales, los cuales responde o bien a exigencias y demandas de la comunidad, o bien de entes administrativos de educación departamentales y nacionales.

“Un profesor toma la palabra para decir que siempre los docentes son los que tienen la culpa en este tipo de actividades, pero es que las condiciones de la institución no da para más, puesto que faltan docentes y él, a título personal, sólo tiene 2 horas libres a la semana.” (Diario de campo)

Bibliografía:
ECO, UMBERTO. 1993. Apocalípticos e Integrados . Ed. Lumen, Barcelona
GABELAS BARROSO, José A. (2002), “Las TIC en la educación: Una perspectiva desmitificadora y práctica sobre los entornos de aprendizaje generados por las nuevas tecnologías”, en revista Nuevas Tecnologías. Prensa Diaria Aragonesa; El Periódico de Aragón (Comunicación y Medios; vol.4). Versión digital disponible en : http://www.uoc.edu/web/esp/art/uoc/gabelas0102/gabelas0102.html; Última visita: abril 2 de 2008;
HUERGO, Jorge, FERNÁNDEZ, María Belén, (1999), Cultura escolar, cultura mediática/intersecciones, Colegio Académico de Comunicación y Educación, CACE, Universidad Pedagógica Nacional, Bogotá
JOHNSON D. y JOHNSON R. 1999. Aprender juntos y solos. Editorial Aique, Sao Paulo.
LEYVA A. 2003, “Apocalípticos e integrados”, En Catorze.blog: http://www.catorze.com/blog/apocalpticos-e-integrados/ Última visita: abril 2 de 2008.
MARAFIOTTI, R (2001), P. 101 Ver para creer: límites entre lo público y lo privado.
MORALES, Cesáreo y otros (2000) “Actitudes de los docentes y los escolares hacia la computadora y los medios de aprendizaje”.
En: http://148.204.224.230/dtebiblioteca/biblioteca5/B5TI45.doc Última visita: abril 8 de 2008
ONG, Walter.1994. Oralidad y escritura, tecnologías de la palabra. Fondo de cultura económica. Bogotá.
OSORIO, Carlos (2002) Enfoques sobre la tecnología” en Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología, Sociedad e Innovación, No.2 enero-abril de 2002, p.3. En: http://www.oei.es/revistactsi/numero2/osorio.htm Última visita: diciembre 13 de 2007.
PAPERT, Seymour (1995), La máquina de los niños. Replantearse la educación en la era de los ordenadores. Editorial Paidós, Barcelona.
PNUD. Informe de Desarrollo Humano (2006) “Chile digital. Apocalípticos e integrados”, en Revista Capital No. 188.
http://www.desarrollohumano.cl/Noticias_2006/Septiembre_2006/08-09-06-chile_digital.pdf Última visita: abril 2 de 2008.
PRIVITELLIO y otros (2006), “Nuevos ‘Apocalípticos e Integrados”, en Portal Alianza por la Educación EDUCAR:
http://aportes.educ.ar/historia/nucleo-teorico/influencia-de-las-tic/la-influencia-de-las-nuevas-tecnologias-en-la-disciplina-historica/nuevos_apocalipticos_e_integra.php?page=2 Última visita: abril 2 de 2008
RUEDA O., Rocío, QUINTANA R., Antonio (2004) Ellos vienen con el chip incorporado. Aproximación a la cultura informática escolar. IDEP, IESCO Universidad Central, Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Bogotá.
VARGAS y RUEDA (1996) ““La pedagogía ante la tecnología como estructura del mundo de la vida”” Revista Nómadas No. 5, Departamento de Investigaciones, Universidad Central, Bogotá.
VOUILLAMOZ, Núria. 2000. Literatura e hipermedia. La irrupción de la literatura interactiva: precedentes y crítica. Editorial Paidos. México.

El Diseño Como Dispositivo Pedagógico


Esta ponencia fue presentada en el seminario Pedagogía y Diseño de la Especialización en Pedagogía del Diseño de la Universidad Nacional de Colombia.


Profesor: Antonio Quintana Ramírez




El contexto
“La educación en tecnología conlleva la realización de acciones propias de su naturaleza, como diseñar, explorar, identificar problemas, construir, modelar, probar, reparar y evaluar, entre otras”.

“La educación en tecnología es interdisciplinaria y, en consecuencia, se facilita su desarrollo y apropiación como campo de conocimiento transversal en todas las áreas básicas y fundamentales de la educación”.
Ministerio de Educación Nacional



He sido invitado a compartir algunas ideas sobre la relación diseño y pedagogía campos estos en los cuales, desde la llamada educación en tecnología, he realizado reflexiones en torno a lo que significa el diseño para la tecnología y de lo que a su vez éste puede significar para la pedagogía. Por lo tanto, antes de abordar mis planteamientos debo establecer, a manera de marco de referencia, algunas precisiones de lo que es la educación en tecnología.

Esta se ha venido configurando como un espacio de formación que poco a poco se ha integrado a los currículos nacionales de distintos países como respuesta a la necesidad de incluir a la tecnología como objeto de estudio en atención a su relevancia en la vida cotidiana y para el desempeño laboral y social de las nuevas ciudadanías.

Es preciso aclarar que no se trata solamente de la formación en el uso de las llamadas tecnologías de la información y la comunicación TICs, que se ha insertado en la escuela desde los primeros grados de escolaridad en virtud al ímpetu de su omnipresencia y la relevancia de su uso en múltiples actividades de los individuos, las instituciones y los grupos sociales.

Por el contrario, la educación en tecnología, si bien tiene en cuenta la formación en y con las TICs, asume a la tecnología como objeto de estudio considerándola como una construcción social de carácter práctico, multidisciplinar, holístico y cuya presencia se da en todos los contextos de interacción humana. Así, educar en tecnología significa formar a los individuos tanto en la racionalidad de producción y uso de la tecnología como en los fundamentos técnicos, científicos, históricos, ideológicos y de impacto social y ecológico derivados de su desarrollo, producción uso, desecho y reciclaje.

En suma la educación en tecnología asume la formación en lo que ha dado en llamarse la alfabetización tecnológica entendida esta como una necesidad de formación básica de todos los individuos que les permita tanto utilizar o consumir de manera crítica y responsable las tecnologías como tener una preparación de base para hacerse partícipes activos en la generación de proyectos tecnológicos.

Para el ITEA la alfabetización tecnológica implica una visión donde cada ciudadano posee un grado de conocimiento sobre la naturaleza, el comportamiento, el poder y las consecuencias de la tecnología desde una perspectiva amplia. Por consiguiente esta debe incluir programas educativos en cuales los estudiantes ponen en juego el pensamiento crítico y creativo cuando diseñan y desarrollan productos, sistemas y ambientes para resolver problemas prácticos. De otra parte para la OECD , que es la organización para la cooperación económica y el desarrollo de los 30 países más industrializados, la alfabetización tecnológica tiene como intención generar la base humana para suplir el capital necesario para dar continuidad a una economía basada en el conocimiento, por lo tanto, todos los países necesitan un adecuado número de científicos e ingenieros para el desarrollo.

En este sentido son varias las naciones que han incorporado políticas encaminadas a realizar acciones para incrementar el dominio público en ciencia y tecnología con el objetivo de integrar más fuertemente el saber en estos campos en la sociedad moderna. Para esto han planteado, entre otras líneas de acción, que desde la educación primaria se asuma como fundamental la alfabetización tecnológica considerando, como elementos claves, la cualificación de docentes, la motivación de los estudiantes y el uso de metodologías basadas en aprendizajes desde lo concreto “hands-on” learning, que utilizan, entre otras posibilidades al diseño, el desarrollo de proyectos, las actividades tecnológicas escolares y la solución de problemas como dispositivos pedagógicos que le dan sentido a este saber contextualizado a los entornos, necesidades e intereses de los estudiantes.

En suma la alfabetización tecnológica se plantea, desde diversos escenarios, como una necesidad ya no solo deseable sino ante todo “estratégica” para el desarrollo de los países que desean hacerse parte de la sociedad del conocimiento.

Como se puede inferir de lo planteado hasta aquí, la inserción de la tecnología como objeto de estudio, desde la educación básica, responde a la necesidad de incentivar la investigación y el desarrollo como elementos indispensables para sustentar la reestructuración y el crecimiento económico propiciados por la innovación y que requieren la formación de los recursos humanos como la principal fuente de generación de nuevo conocimiento científico y tecnológico.

Ahora bien, al hacer una revisión sobre la estructuración para el estudio de la tecnología se encuentran como elementos relevantes a considerar aquellos aspectos relacionados con su naturaleza misma en tanto la tecnología posee una caracterización que la distingue de otras expresiones del conocimiento. Estas características tienen que ver en lo fundamental con los propósitos y otros elementos que permiten configurar a la tecnología como objeto de estudio diferenciado de otros tales como las ciencias o el arte.

Respecto a los propósitos, es claro que la tecnología se fundamenta en la pretensión de modificar los estados de sistemas, procesos o artefactos en estados deseables en relación con objetivos que dan respuesta a necesidades previamente identificadas. La modificación de tales estados implica la generación de nuevos conocimientos y el desarrollo de actividades cuya pretensión antes que explicativa, descriptiva o de generación de teorías, leyes o principios, que le es propia a la ciencia, es en esencia la solución de problemas o la satisfacción de necesidades.

Otro conjunto de elementos que soportarían una estructura del conocimiento tecnológico se enmarca en las relaciones que la tecnología tiene con la sociedad y que considera dimensiones tales como la política, la ética, la económica, la cultural, los efectos en el medio ambiente, las implicaciones para el desarrollo y todos aquellos factores de tipo histórico que han propiciado el devenir del desarrollo tecnológico.

De otra parte el reconocimiento del diseño como elemento dinamizador de la innovación en el campo tecnológico, lo ubica como otro componente estructural del estudio de la tecnología. El diseño atiende a una doble dimensión, de un lado a la del estudio de las lógicas y procesos que hacen posibles los desarrollos tecnológicos y que corresponden a su dimensión cognitiva, de otra parte a las prácticas de solución de problemas que caracterizan los procesos de investigación y desarrollo y que tienen como resultado la innovación como dimensión pragmática. Por lo tanto la educación en tecnología debe permitir a los y a las estudiantes la vivencia de actividades relacionadas con el diseño de soluciones tecnológicas que propicien el reconocimiento del diseño como una actividad cognitiva, dentro del contexto de la solución de problemas significativos para alumnos y alumnas, la identificación, estudio y aprehensión de conceptos tecnológicos desde una dimensión práctica y de carácter interdisciplinar y también les debe permitir el desarrollo de habilidades de representación y previsión de ideas, de transformación de situaciones (manifiestas en sistemas, procesos o artefactos), de evaluación de soluciones y del análisis contextual y sistemático de las mismas.

Desde esta contextualización se hace evidente que el diseño tiene lugar central en la reflexión pedagógica que ahora desarrollaré en dirección a presentarlo como un fuerte dispositivo pedagógico.

Sobre el diseño

“El diseño antecede a lo fáctico propiamente dicho y surge de las hipótesis de construcción derivadas del modelo. En la óptica bacherlardiana un diseño es una región epistemológica en donde lo teórico se transforma en materialidad. El diseño hace las veces de un operador, en toda la profundidad de dicho concepto, que transmuta abstracción en concreción; como una estructura molecular en el papel, un foco de reflexiones, de pensamientos en donde el alma del tecnólogo adquiere cuerpo, se condensa en existencias observables sensorialmente”
Rómulo Gallego et. al

El diseño es una disciplina de "amarre" y síntesis de conocimientos de otras ciencias y disciplinas - y por su esencia inter y multidiciplinario - cuyo "estado" no se definió aisladamente por las tendencias modales, económicas o tecnológicas en que se inscribe como actividad innovadora, ni por los postulados o propuestas de un autor - y cada diseñador lo es- o una escuela, sino por la voluntad de una sociedad - un país, una empresa - para orientar su capacidad creativa, integrando a ella el mayor soporte científico, tecnológico y organizacional posible y su acervo cultural.
Rómulo Polo.


Las reflexiones sobre la dimensión metodológica han puesto, en varios países tales como Inglaterra, España, Argentina, Israel, Chile, Francia y Colombia, al diseño como una actividad central y dinamizadora del estudio de las diversas dimensiones de la tecnología.

La metodología proyectual o método proyectual, que le es inherente al diseño en diversos campos, se ha planteado como un enlace pedagógico con el método de proyectos que tiene ya una tradición de varias décadas en el ámbito académico.

Pero, ¿por qué el diseño?: en lo fundamental porque tal como lo plantean Goel y Pirolli (1996), el diseño es una actividad esencialmente cognitiva, lo cual significa que es en esencia acción de conocer. Cuando se diseña lo que se realiza es construcción de nuevos estados de conocimiento respecto a una situación problémica y su solución. Por lo anterior el diseño si bien se desarrolla en el ámbito de lo cognitivo tiene expresión fáctica en la realidad que se transforma.

Se plantea entonces una dualidad que ha de considerarse al reflexionar sobre la acción de diseñar, se trata en primer lugar, desde el campo de investigación de la solución de problemas desarrollado en la ciencia cognitiva, del llamado ambiente de la tarea que equivale al conjunto de circunstancias que configuran el entorno del problema, para el caso del diseño tiene que ver con la formulación del problema o situación inicial y las distintas restricciones y exigencias para su modificación que van mutando durante el proceso de concepción y construcción de la solución; en segundo lugar se ubica el denominado espacio del problema que corresponde al espacio cognitivo en el cual se representan los componentes del problema y los estados de la solución que se pueden distinguir en inicial, intermedio y final, por supuesto no se trata de estados totales ni unidireccionales, por el contrario, los sucesos cognitivos son de carácter heurístico, esto es, van de un lugar a otro explorando posibilidades, tiene regresiones y suelen presentar en distintos momentos alternativas que deben ser rastreadas y enlazadas a la estructura de solución que se está construyendo validando su pertinencia y relevancia y por supuesto eligiendo los caminos a seguir. La estructura del espacio del problema orienta la conducta del solucionador o para nuestro caso el diseñador que interactúa a partir de su base de conocimiento y su sistema de información con el ambiente de la tarea, por su puesto su base de conocimiento cambia en la medida que progresa el desarrollo de la solución.

El diseño visto desde esta perspectiva se convierte en configurador del saber de quién diseña, pone en juego sus conocimientos y experiencias previas, activa estrategias cognitivas en la labor de configuración del espacio del problema, pone en funcionamiento procesos de pensamiento y dispone al diseñador en una cierta actitud de alerta permanente, de búsqueda constante, de identificación de anomalías o inconsistencias, de planteamiento y replanteamiento de objetivos por metas y submetas, de revaluación de lo construido a modo de edición de un texto que se corrige en sus partes y su estructura, en los detalles y en la totalidad.

En suma el diseño es un poderoso aliado natural del conocimiento, “el Diseño es tan antiguo como el hombre, como una capacidad esencialmente humana que explica en buena parte el desarrollo de la especie y la transformación del entorno ligada a este proceso” (Polo: 1996: 22).

En este contexto Perkins (1985: 20) hace una interesante propuesta:

“Si tanto el conocimiento como el diseño son tan esenciales a la condición humana, se insinúa una especulación tentadora. Los dos temas pueden difundirse, considerando el conocimiento mismo como diseño. Por ejemplo, se puede pensar en la teoría de la relatividad como una clase de destornillador. Ambos son invenciones humanas. Las dos se inventaron para servir propósitos – destornillador físicamente desarma y junta ciertas clases de objetos, la teoría de la relatividad conceptualmente separa y junta ciertas clases de diseño fenómenos. Esto parece prometedor: al menos, “conocimiento como diseño” constituye una metáfora provocativa. De hecho, quizás el conocimiento no sólo es como el diseño sino es diseño en un sentido bastante directo y práctico”.

Esta apuesta revela una relación tan íntima entre diseño y conocimiento que para Perkins es posible comprender al conocimiento como diseño. Parte de considerar al diseño como “una estructura adaptada a un fin” (ibid:20) y el conocimiento cumple con esta condición en tanto corresponde a un invento del ser humano que responde a un propósito particular y esto le otorga sentido. La perspectiva del conocimiento como diseño se contrapone al conocimiento como información poniendo el acento en que el conocimiento como diseño implementa la acción versus la pasividad de la información almacenada. He aquí otra interesante postura para la acción de formación del pensamiento productivo versus el pensamiento reproductivo.

Para afianzar la relación entre conocimiento y diseño y la explicación de este último como un diseño, Perkins plantea cuatro preguntas a partir de las cuales es posible comprender la naturaleza de cualquier diseño:

1. ¿Cuál es un propósito (o sus propósitos)?
2. ¿Cuál es su estructura?
3. ¿Cuáles son casos modelo del diseño en cuestión?
4. ¿Qué argumento lo explican y lo evalúan?

Y estas preguntas permiten a su vez hacer un análisis de distintos cuerpos de conocimiento desde los más abstractos a los más concretos, Perkins somete a prueba su planteamiento tomando como ejemplos conocimientos en relación con las leyes de newton y lo que significa el conocimiento de un semáforo, mostrando que el uno y el otro pueden ser explicados desde estas cuatro preguntas al igual que sirven para explicar el diseño de un destornillador. Para la comprensión de un diseño o un conocimiento es necesario responder las cuatro preguntas pues la ausencia de una de ellas impediría una comprensión total. “Claro está que nuestra comprensión de un hecho es a menudo precaria en uno o más de estos aspectos. Pero esto solamente quiere decir que gran parte del tiempo no las arreglamos con una comprensión parcial. El objeto de las cuatro preguntas de diseño es guiar la comprensión proporcionando cuatro sub-categorías de comprensión que aclaran lo que significa entender un diseño completamente” (Ibid: 26), en su complejidad estructural. Tal como lo propone Wertheimer (1991) lo fundamental para obtener una solución productiva a un problema y comprenderlo realmente es captar los rasgos estructurales de la situación más allá de los elementos que la componen.

Es por este valor, desde la dimensión cognitiva, en la que se destacan los procesos de pensamiento y las estrategias cognitivas que se ponen en juego al momento de "diseñar" en tanto se resuelven problemas tecnológicos, que el diseño se descentra de los límites procedimentales o metodológicos, es decir que si bien podemos hablar del diseño desde una dimensión metodológica esta es una perspectiva parcial de la compresión de su potencial pedagógico.

Analicemos ahora esta otra perspectiva, en la que el diseño es el campo de acción de las transformaciones tecnológicas que en términos de Kuhn (1971) correspondería a lo que denominaríamos el paradigma de la tecnología en cuanto método o patrón de acción sobre los problemas. Este patrón cuenta con la metodología proyectual como caracterizadora y organizadora de los momentos y dinámicas de solución de problemas.

El trabajo por proyectos, hace parte de una manera de asumir el trabajo académico, donde la exploración cognitiva de parte de los estudiantes, al momento de asumir la resolución de un problema encaja con sus potencialidades y “dominios previos” correspondiendo con los dos presupuestos básicos de la corriente constructivista que aboga por un descentramiento de la enseñanza hacia el aprendizaje. El trabajo por proyectos implica:
• Establecer las pretensiones del proyecto antes que como finalidad propia del proyecto como mediador para el desarrollo de aprendizajes.
• Identificar intereses, saberes previos de los estudiantes y motivaciones que favorezcan el desarrollo de los proyectos.
• Abrir espacios de participación para los estudiantes que permitan configurar los proyectos teniendo en cuenta la opinión de los alumnos, dando lugar a compromisos planteados por ellos mismos.
• Realizar la planificación para el desarrollo del proyecto contemplando momentos, recursos, tiempos, necesidades, insumos y todos aquellos aspectos necesarios para el desarrollo del proyecto.
• Desarrollar el proyecto según el plan previsto y realizando evaluación permanente a las submetas.
• Evaluar conjuntamente con los estudiantes los logros, dificultades, debilidades y potencialidades del proyecto para versiones futuras.

Desde la perspectiva del diseño se ubica la metodología proyectual de la cual un buen número de autores han planteado sus componentes básicos a la vez que advierten sobre el riesgo de la metodolatría y la provisionalidad de tales componentes y sus relaciones en tanto se trata, como lo hemos planteado previamente de un proceso heurístico. Se desatacan como momentos reiterativos de la metodología proyectual: la formulación del problema, las formulaciones particulares, el fraccionamiento del problema, la jerarquización de los problemas parciales, el análisis de soluciones existentes, el desarrollo de alternativas y producción de los prototipos, la elaboración de detalles, la prueba del prototipo, la modificación y ajustes del prototipo (Bonsiepe: 1978).

El encuentro del método de proyectos y la metodología proyectual se ha explorado como vía para la didactización de la actividad de diseño. En este contexto didactizar significa mediar o mediatizar, esto es, el diseño no como fin sino como medio para el logro de pretensiones de formación bien de dominios o habilidades particulares de la tecnología o bien de lo que ha dado en llamarse el pensamiento tecnológico caracterizado, entre otros aspectos, por la el desarrollo de estrategias cognitivas, procesos de pensamiento e incluso actitudes que son favorecidos o propiciados por las actividades de diseño, razón por la cual esta mediación actúa como dispositivo.



DISPOSITIVOS PEDAGÓGICOS
"He dicho que el dispositivo era de naturaleza esencialmente estratégica, lo que supone que se trata de cierta manipulación de relaciones de fuerza, bien para desarrollarlas en una dirección concreta, bien para bloquearlas, o para estabilizarlas, utilizarlas, etc…”
Michel Foucault



“En primer lugar, es una especie de ovillo o madeja, un conjunto multilineal. Está compuesto de líneas de diferente naturaleza y esas líneas del dispositivo no abarcan ni rodean sistemas cada uno de los cuales sería homogéneo por su cuenta (el objeto, el sujeto, el lenguaje), sino que siguen direcciones diferentes, forman procesos siempre en desequilibrio y esas líneas tanto se acercan unas a otras como se alejan unas de otras. Cada línea está quebrada y sometida a variaciones de dirección (bifurcada, ahorquillada), sometida a derivaciones. Los objetos visibles, las enunciaciones formulables, las fuerzas en ejercicio, los sujetos en posición son como vectores o tensores.”
Gilles Deleuze




“…llamaré literalmente dispositivo a cualquier cosa que tenga de algún modo la capacidad de capturar, orientar, determinar, interceptar, modelar,controlar y asegurar los gestos, las conductas, las opiniones y los discursos de los seres vivientes. No solamente, por lo tanto, las prisiones, los manicomios, el panóptico, las escuelas, la confesión, las fábricas, las disciplinas, las medidas jurídicas, etc., cuya conexión con el poder es en cierto sentido evidente, sino también la lapicera, la escritura, la literatura, la filosofía, la agricultura, el cigarrillo, la navegación, las computadoras, los celulares y – por qué no - el lenguaje mismo, que es quizás el más antiguo de los
dispositivos, en el que millares y millares de años un primate – probablemente
sin darse cuenta de las consecuencias que se seguirían – tuvo la inconciencia de
dejarse capturar”.
Giorgio Agamben



Antes de abordar el tema de los dispositivos pedagógicos debo decir que este es un concepto originado precisamente en el campo de la tecnología, en particular la mecánica, pero que tal como muestran las anteriores referencias ha sido objeto de reflexión también desde la comunicación y la filosofía desde la cual Foucault lo utiliza para analizar los lenguajes del poder que se constituyen en prescripciones ya que definen y disponen con el poder de determinar la inclusión exclusión de los individuos de la sociedad y las condiciones de su participación en ella. La biopolítica, como expresión del poder en la vida humana, hace uso de poderosos dispositivos sociales que disciplinan y controlan la acción y participación de los individuos.

En el diccionario de la real academia el disponer da cuenta de una cierta forma particular de “poner algo en orden y situación conveniente”, esta forma particular se hace en virtud a propósitos preconcebidos que se lograrán dada que esta situación particular favorece o provoca la obtención del propósito.

Esta perspectiva del dispositivo con carácter “estratégico” reviste al concepto de su condición de ser “diseñado”, pensado y dispuesto de tal manera que las relaciones de fuerza dependen de dicha disposición.

Para Deleuze no se trata de algo sencillo, por el contrario un dispositivo se caracteriza por su complejidad constituida por múltiples vectores dentro de los cuales los sujetos, junto con las relaciones de poder, el lenguaje y los objetos, entre otros, forman entramados siempre móviles, dinámicos.

Agamben, alumno destacado de Heidegger, va más allá y su propuesta de extender el manto de este concepto sobre el mundo artefactual, la literatura, el lenguaje y las diversas expresiones del saber humano, llama la atención a la reflexión sobre el poder de actuar sobre los gestos, las conductas, las opiniones y los discursos de los sujetos. En este contexto los medios masivos de comunicación y el poder de omnipresencia de las tecnologías de la información y la comunicación toman relevancia particular en tanto hacen parte de poderosos sistemas de interacción humana.

Dispositivo Tecnológico


Para la real academia un dispositivo es definido en términos de “mecanismo o artificio dispuesto para producir una acción prevista”. Es clara la alusión a la idea de mecanismo como un conjunto de elementos interactuantes que provocan o desencadenan acciones o resultados predefinidos.

Por lo anterior este concepto da cuenta de una cierta disposición de artefactos, sistemas o procesos cuya “activación” implica el desencadenamiento, en términos de respuesta a su activación, de acciones o consecuencias previamente determinadas, previstas o deseadas por quien diseña tales “artilugios”. En este sentido el dispositivo tiene un nivel de acción o respuesta, como consecuencia de su activación que está más allá de un operador, no dependen de él, pero si están íntimamente relacionados con los propósitos de quien(es) lo han concebido, valga decir diseñado.

La complejidad de los dispositivos es variable, desde una simple con-secuencia en cadena, por ejemplo el llamado efecto dominó, hasta complejas reacciones que activan sucesivamente diversos dispositivos que a su vez se resuelven con acciones o efectos concretos y prestablecidos. Los dispositivos están generalmente ocultos a la vista en un sin número de artefactos, los dispositivos están allí operando en respuesta a acciones que para nosotros se reducen a pulsar un botón, o menos evidentes al accionar la salida de agua en un grifo con una foto celda.

En suma los dispositivos configuran sistemas en los cuales la interacción entre los componentes del sistema, el ser humano entre ellos, es el insumo para la generación de acciones que han sido objeto de diseño, es decir, los dispositivos han sido concebidos con finalidades muy bien definidas que equivalen al fin último de tales dispositivos, es decir, son su razón de ser. A manera de ejemplo, la finalidad del dispositivo “alarma” es accionar una alerta o llamado frente a una acción o condición claramente definida; la razón de ser de la alarma es justamente esa alertar y como consecuencia de esta respuesta, quizá, inhibir otras posibles acciones como el robo o la invasión de un espacio o inducir un estado en las personas tales como la vigilia, la prevención o el miedo.

Los dispositivos pedagógicos
Tal como los dispositivos tecnológicos, los dispositivos que denominamos pedagógicos corresponden a diseños de acciones o circunstancias que permiten desencadenar acciones o sucesos que se consideran deseables en el contexto educativo en relación con los sujetos.

Visto así, el dispositivo pedagógico tiene como condición fundamental al diseño lo cual significa que los dispositivos pedagógicos han de corresponder a propósitos claramente definidos y para los cuales se disponen de manera consciente y organizada acciones o situaciones de las cuales se espera consecuencias en determinada dirección. Es decir, los dispositivos corresponden a acciones deliberadas que persiguen fines o consecuencias preestablecidas y que a juicio del docente resultan deseables para lograr aprendizajes. En este contexto el docente antes que enseñante desplaza su quehacer al de diseñador de tales dispositivos o su configuración de manera tal que reviertan en con-secuencias previsibles y deseables para los aprendizajes de los estudiantes.

En la tradición escolar se pueden reconocer distintos y diversos de estos dispositivos que están allí actuando, en muchas ocasiones sin la plena conciencia de parte de los docentes sobre su "poder" de accionamiento y de impacto en los estudiantes y en sus procesos de aprendizaje. Para ejemplificar podemos decir que las notas, las tareas, los proyectos de aula, los ejercicios, entre otros, hacen parte del repertorio de los dispositivos más evidentes y tradicionales del espacio escolar; los rituales y actitudes de cada docente, las prácticas propias de cada espacio de formación, las circunstancias institucionales corresponden a dispositivos menos evidentes y quizá menos conscientes, pero no por ello menos poderosos que los anteriores.

Un dispositivo lo es en tanto al disponerse en el ambiente de aprendizaje genera una serie de circunstancias, condiciones, hechos, relaciones entre las personas y de estas con los objetos de conocimiento que han sido previstas, esto es diseñadas, y que favorecen aprendizajes bien sea actitudinales, procedimentales o cognitivos.

El diseño de los ambientes de aprendizaje tiene en los dispositivos pedagógicos la vía de concreción de los supuestos teóricos en relación con los aprendizajes y es por esto que un dispositivo pedagógico ha de corresponder a un planteamiento teórico que le permita operar en un marco que a su vez permite definir tanto su diseño como su puesta en escena.

En particular en la educación en tecnología podemos afirmar que los dispositivos pedagógicos están en proceso de concepción y desarrollo en tanto corresponden a ambientes de aprendizaje que en el mejor de los casos apenas se han iniciado a pensar y en algunos casos a experimentar; sin embargo ya existen elementos, desde la discusión teórica y de la experiencia docente en el área, que nos permiten plantear algunos de los dispositivos por desarrollar, evaluar y afinar.

Algunos de estos dispositivos corresponden a los proyectos de aula en tecnología, las unidades didácticas y las actividades tecnológicas escolares. Al interior de estos grandes dispositivos se pueden caracterizar otros dispositivos a manera de operadores particulares que permiten dar vía a objetivos de formación particulares. Algunos de estos dispositivos corresponden a acciones de análisis de objetos, actividades de diseño, actividades de construcción o ensamble de aparatos o sistemas, debates sobre situaciones de desarrollo o uso tecnológico que permiten posturas diversas, entre otros.

Por lo anterior, el diseño, visto como alternativa de solución de problemas tecnológicos en la escuela, se perfila como excelente alternativa pedagógica para hacer realidad los planteamientos del aprendizaje por exploración y el aprendizaje significativo.

El carácter creativo y de producción de conocimiento del diseño establece un poderoso lazo con las pretensiones de una educación que propende por la cualificación de la formación de ciudadanos enfrentados a la necesidad de generar valor agregado a sus producciones y esto a su vez como condición de la época que ha puesto a la generación de saber como elemento determinante del bienestar de las comunidades. Por lo anterior se considera que las actividades de diseño, íntimamente ligadas al desarrollo de la capacidad creadora, se convierten en prometedoras herramientas para la formación de los estudiantes.

En respuesta a los anteriores planteamientos surge la necesidad de generar experiencias que, desde la práctica pedagógica con horizonte en el diseño y dentro de una estructura curricular coherente y flexible, permitan revisar críticamente lineamientos, metodologías, temáticas y estrategias de evaluación.

También emergen preguntas cuando de diseño se habla:

 ¿Se trata de formar diseñadores desde edad temprana?
 ¿Cómo se caracterizan los problemas tecnológicos que se abordan como objeto de solución?
 ¿Es equivalente el proceso de los diseñadores profesionales al de los diseñadores novatos?

Algunos estudios sobre la actividad de diseño y la reflexión sobre la experiencia docente al incorporar el diseño como dinámica escolar nos permiten hoy tener acercamientos a las respuestas sobre estos cuestionamientos.

En primer lugar, si bien el diseño se asume como estrategia de trabajo escolar la intención no corresponde a la de formar en la disciplina del diseño, se trata, por vía de su potencialidad cognitiva, de generar actitudes, de posibilitar apropiación y desarrollo conceptual e incluso de desarrollar habilidades y destrezas propias de quienes solucionan problemas de tipo tecnológico.

Respecto a la pregunta por los problemas tecnológicos se puede afirmar que aunque pueden, en ciertos momentos o circunstancias particulares, corresponder con problemas que la comunidad científico-tecnológica o de diseñadores e ingenieros, han asumido como tarea de solución, los problemas de los que aquí se trata corresponden a una dimensión didáctica que le permita al docente diseñar, en términos de previsión, las situaciones circunstancias o dispositivos pedagógicos, al interior de los ambientes de aprendizaje, que hagan posible lograr objetivos claramente identificados en la formación de los niños en los diversos niveles de escolaridad.

Las soluciones a los problemas no pueden ser el objetivo o finalidad, la riqueza está en el proceso que permite la construcción de tales soluciones en tanto, tal como lo expresa Gagné (1979) la solución no consiste únicamente en aplicar reglas conocidas para hallar respuestas, es en lo fundamental un proceso que aporta un aprendizaje nuevo. Los sujetos que se encuentran ante una situación problema, para encontrar la “solución” deben recordar lo que ya han aprendido. En la realización de ese proceso ideador ensayan varias hipótesis y verifican su aplicabilidad. Cuando descubren una combinación que se ajusta a la situación, no sólo han “resuelto el problema”, sino que han aprendido algo nuevo.

Ahora bien, en términos del Goel y Pirolli (1996) no todos los problemas son susceptibles de ser abordados desde el diseño, para estos investigadores existen problemas de diseño y problemas de no diseño.

Los problemas de diseño tienen como una de sus características que corresponden a los que Bonsiepe (1978) denomina problemas débilmente estructurados. ¿Y esto qué significa?, En primer lugar que habría una taxonomía de los problemas en relación con su nivel de estructuración, esto es de los fuertemente estructurados a los débilmente estructurados.

¿Y cuáles corresponden a los unos y cuáles a los otros?, pues para responder esta pregunta se parte de la consideración que el problema puede segmentarse, en palabras del mismo Bonsiepe, en tres componentes, una situación inicial que corresponde a la definición del problema mismo y que en ingeniería y diseño equivale a la determinación de las restricciones, limites o condiciones del problema, unos operadores o procesos de transformación que son aquellos recursos, condiciones y características que permiten ir de la situación inicial a la situación final, en este aspecto es importante destacar que los problemas fuertemente estructurados operan con procesos de transformación algorítmicos mientras los débilmente estructurados, a los cuales corresponde los de diseño, implican procesos heurísticos de construcción del camino que llevará de la situación inicial a la situación final, la situación final es la solución elaborada o prototipo, que deberá responder a las restricciones o condiciones planteadas con precisión sobre su comportamiento en circunstancias y bajo variables y condiciones previstas y que sirven como referentes para la evaluación de las soluciones obtenidas, que a diferencia de los problemas fuertemente estructurados no son únicas, ni exactas, pueden ser diversas y más o menos óptimas.

Los componentes expresados aunque tienen expresión y evidencias en lo concreto son el producto de elaboraciones en los niveles de abstracción y corresponden al conocimiento e información que se tiene de cada uno de los momentos y que configuran el que denominamos previamente como el espacio del problema.

Hechas estas precisiones se puede plantear que los problemas débilmente estructurados son aquellos de los cuales se posee poca información y se ha elaborado poco conocimiento en cada uno de sus tres componentes, mientras los problemas fuertemente estructurados son aquellos de los cuales se posee información y se ha elaborado conocimiento suficiente que permite elaborar la solución que suele ser única.

Una forma de ejemplificar los problemas de no diseño corresponde a los problemas escolares típicos de áreas como las matemáticas o la física en los cuales la situación inicial está completamente definida en cuanto a su descripción y condiciones de solución, los operadores corresponde a algoritmos que deben ser seleccionados y aplicados siguiendo procedimientos que han sido objeto de estudio previo y la situación final corresponde a respuestas únicas. Tal como se planteó previamente esta es una dinámica característica de la formación del pensamiento reproductivo.

En contraposición a este tipo de problemas, en los problemas de diseño las definiciones de estos tres componentes del problema carecen de precisión y los procesos de solución implican elaboraciones que siguen rutas que van y vienen en acciones exploratorias y de construcción incremental; finalmente, las soluciones o situación final son tan diversas como participantes halla en la búsqueda de tales soluciones.

Ahora bien, ¿al hablar de diseño como dispositivo pedagógico estamos hablando de éste tipo de problemas, es decir de aquellos débilmente estructurados?

Las experiencias de aula en las cuales se trabajaba con problemas típicos de diseño, es decir, débilmente estructurados, en los cuales se desconocen variables tales como la definición del problema, lo que se debe hacer para obtener la solución u operadores de transformación y las características o definición de la solución mostraron situaciones no deseables tales como:
  • La proliferación desbordada de problemas para los cuales los docentes quedaban cortos frente a los requerimientos de asesoría y orientación de sus alumnos.
  • El asumir retos y problemas que superaban las posibilidades de solución de docentes y estudiantes, generaban desmotivación y rechazo por parte estos últimos.
  • La consideración errónea que la metodología era la vía de solución tanto pedagógica como procedimental al resolver los problemas de diseño hizo que se viera al diseño más como un obstáculo que como una posibilidad.
  • Las dificultades en la determinación de procesos de transformación de materiales accesibles a los niveles de conocimiento y desempeño de los estudiantes y de la disponibilidad misma de recursos institucionales, llevo a la improvisación.
  • El incurrir en gastos económicos para la adquisición de materiales, elementos e incluso herramientas, muchas veces fuera del alcance de los padres de familia con un mínimo de logros, hizo que se viera el trabajo en el área como un generador de inconformidad en padres y estudiantes.

Estas situaciones plantean la necesidad de reflexionar sobre el papel del diseño y las condiciones de trabajo del mismo como dispositivo pedagógico. Una de las vías de reflexión ha sido la de establecer niveles de estructuración en los problemas que se abordan. Es decir no se trata de resolver los problemas típicos de diseño en las condiciones en las que los diseñadores hacen su trabajo, en tanto, para el caso de la educación en tecnología, el propósito no es formar diseñadores.
En términos generales se propone ir de problemas estructurados o fuertemente estructurados hacia los del tipo no estructurado o débilmente estructurados, esto es, de la definición clara a la definición difusa respecto a la situación inicial, la situación final y los procesos de transformación que permiten pasar de una a otra.

La siguiente pregunta que surge es ¿qué significa la estructuración de los problemas en términos pedagógicos?

Una aproximación a la respuesta tiene que ver con la concepción y puesta en práctica de procesos pedagógicos que permitan la generación de condiciones, la elaboración conceptual, el manejo de información y el desarrollo de habilidades de construcción de soluciones que permitan a los alumnos apropiar una cierta experiencia y un banco de conocimiento como elementos que los lleven a estructurar problemas que incrementalmente pasan de lo fuerte a lo débilmente estructurado.

Por las razones expuestas, el asumir al diseño como dispositivo pedagógico, esto es como estrategia de trabajo, en la perspectiva de Foucault, tiene a la base potenciales fortalezas de orden pedagógico tales como el desarrollo de capacidades de pensamiento en la solución de problemas, la integración de saberes de diversas disciplinas, la significatividad de los aprendizajes, la interacción de diversos tipos de representación en función de la construcción de soluciones, el trabajo en equipo y por tanto el aprendizaje colaborativo entre pares, entre otras. Implica además el comprender que se trata de un dispositivo potencialmente poderoso que ha de articularse a las demás circunstancias propias de los amientes de aprendizaje, los saberes, los actores docentes, estudiantes, sus interrelaciones y los procesos que se desencadenan.


Referencias

Agamben, Giorgio. ¿Qué es un dispositivo? Fuente: http://libertaddepalabra.tripod.com/id11.html

Deleuze, Gilles. 1999. “¿Qué es un dispositivo?”, publicado en Michel Foucault, filósofo. Ed. Gedisa.

Foucault, M. 1991. Saber y verdad. La Piqueta, Madrid.

Gagné, Robert. 1979. Las condiciones del aprendizaje. Edit. Interamericana.

Goel, V y Pirolli, P. 1996. The estructure of design problem spaces. En: Cognitive science No 16.

International Technology Education Association. Technology for all americans: a rationale and structure for the study of technology, Washington D. C., ITEA, 1996. Publicación digital en la web http://www.iteaconnect.org/

Perkins, David. 1989. Conocimiento como diseño.  Publicaciones Universidad Javeriana.

Polo, Rómulo. 1996. El diseño en la perspectiva de la educación.Ponencia presentada en el seminario de Educación en Tecnología "Diseño Tecnología y Sistema Educativo" organizado por el Ministerio de Educación Nacional.

Newell, A., y Simon, H. A. 1972. Human problem-solving. Englewood Cliffs, N. J: Prentice-Hall.

OECD Science, Technology and Industry: Outlook 2004, Publicación digital en la web www.oecd.org/sti.

Organisation For Economic Co-Operation And Development. 1997. Promoting Public Understanding Of Science And Technology. Paris.

Wertheimer, Max. 1991. El Pensamiento Productivo. Ediciones Paidos. Barcelona.

Educación en Tecnología

Bienvenidos(as) a este espacio de reflexión sobre una de las múltiples relaciones que hoy se dan entre la educación y la(s) tecnología(s). Este es un espacio en el que se ofrecen algunas reflexiones sobre lo que es, lo que siginifica y las implicaciones de educar en tecnología.

Si bien se abordarán aspectos relacionados con las Tecnologías de la Información y la Comunicación -TICs-, cuyo impacto en las actividades educativas es innegable y de suma importancia, para este espacio se asume una mirada de mayor amplitud en la que la tecnología es un bien cultural producido socialmente y cuyas manifestaciones son múltiples y diversas y por tanto su estudio implica la participación de diversas disciplinas y una perspectiva holística.